Un juego de colores y sonidos en el regreso de Caribou a CDMX

Por Ireri Marroquín

El pasado 29 de marzo tuvimos la oportunidad de asistir al concierto de Caribou en el auditorio BlackBerry. Esta fue la primera vez en 10 años que se presentaron en solitario, aunque habían visitado nuestro país en festivales como el Ceremonia o el Trópico. 

El auditorio abrió sus puertas alrededor de las 7:30 pm y con un ritmo lento pero constante los fans llenaron la pista del lugar. Después de los beats de Suricata, quien abrió el show, esperamos unos minutos más para escuchar a esta banda canadiense. El reloj marcaba las 9:15 cuando el escenario se iluminó con luces tenues para recibir a Dan Snaith y compañía. 

Después de probar sus instrumentos pudimos notar que, con mucha paciencia, se quitaban los zapatos como una invitación a ponernos cómodos para disfrutar su música; además, los cuatro vestían de blanco, outfit perfecto para contrastar con los efectos visuales que nos regalaron. 

Caribou inició su show con “Filtered Grand Piano”, canción de su último disco Suddenly. Si bien en el recinto ya se sentían los ánimos por escucharlos, en cuanto comenzó “Odessa” el público estalló en bailes y cantos llenos de euforia, mientras en la pantalla veíamos algo similar a la portada de su disco Swim

Este martes no sólo fue especial por el regreso de Caribou, también por el cumpleaños número 44 de Dan y sus fans lo felicitamos como se debe cantándole “Happy Birthday”, a lo que el artista respondió con una gran sonrisa diciéndonos que no podría estar más feliz. 

La música y los efectos continuaron, pasando por “Our Love” y llegando a uno de los puntos cumbres de la noche con “Bowls”, mientras una atmósfera de alucinaciones envolvía el lugar y nos obligaba a mirar los visuales y cerrar los ojos a ratos para sentir los sonidos. 

La emoción se mantuvo en todo momento. Pudimos escuchar “Jamelia”, enamorarnos con “You and I” y de nuevo explotar de euforia con la versión extendida de “Sun”. Caribou nos llevó de la mano por una montaña rusa de emociones hasta “Never come back” donde los juegos de luz y color tuvieron su punto máximo. Dan se despedía después de esta canción, pero no decepcionó a su público y volvió para tocar una más que, a mi parecer, fue un gran cierto. 

Cerraron el concierto con “Can’t do without you” una de las canciones más románticas de la banda que, sin duda, se sintió como un apapacho después de toda la emoción de compartir. Al final, Dan bajó del escenario y saludó a todos los que tuvimos la fortuna de estar en la valla. 

Caribou es una de esas bandas que quieres más después de verlos en vivo y acompañarlos en un juego lleno de colores y sonidos. La intimidad y la euforia quedarán grabadas en el corazón de todos los fans que nos sentimos felices y conmovidos esa noche. 

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